Hay colecciones que se diseñan, y otras que se componen. Sinfonía Atroz pertenece a la segunda categoría: Una propuesta donde el vestuario se construye como partitura emocional, atravesada por tensión, memoria y distorsión.
Bajo el concepto de Prelude, la colección emerge de un archivo vivo: tres años de recolección de arquetipos LYM que hoy se transforman en una narrativa textil. El lenguaje estético que va desde el GRUNGEWEAR —camisetas y mandiles resignificados a partir de piezas vintage de la contracultura noventera— y el REBELWEAR, donde la actitud es tan importante como la silueta.










Fotografía a cargo de @enriquealcazarphoto





