Recientemente, tuve la oportunidad de pasar algunos días en Bogotá: mitad trabajo, mitad placer, muchísimo estilo. Bogotá es hogar de la tercera Fashion Week más importante de América, siendo antecedida por NYC y México. Así mismo, siempre ha sido un referente de la cultural visual Latina y a través de su origen étnico, proceso de globalización y las constantes influencias contemporáneas se ha posicionado como uno de los principales destinos para adquirir diseño.
Bogotá me recibió con lluvia y un estilo en capas portado por los locales: chamarras, impermeables, chaquetas de piel, botas y bufandas en el exterior que al ser removidas dejaban a la vista pequeños tops, bralettes y playeras de futbol. Una cuestión que observe muchísimo fue la presencia en su mayoría de colores oscuros como marrón, vino, azul y negro contrastados con accesorios brillantes, ostentosos y de tonos casi radioactivos. Sin embargo, a pesar de la búsqueda de tinos tierra y la función utilitaria de las prendas, es evidente el realce de la figura y silueta femenina: cabello largo, maquillaje evidente y los famosos jeans colombianos buscan un hincapié en el parámetro de la belleza colombiana.
Después de una serie de entrevistas a algunas personalidades de la moda en Colombia, decidí emprender mi recorrido de moda siguiendo algunas de sus recomendaciones.
Calle de los Anticuarios y El Retiro.
Con más de un siglo de historia, la cuadra localizada en la sección de Chapinero fue el hogar de 16 anticuarios, sin embargo, actualmente es un estandarte bogotano de la moda y el diseño. El recorrido es marcado por la parroquia de Santa Mónica que da entrada a una empinada calle en la que abrieron sus puertas marcas de diseño colombiano como Pepa Pombo, Sixxta, Agua Bendita, Carmiña Villegas y Laura Laurens.
La calle es una oda al diseño y contiene una curadoría geográfica que a lo largo de una cuadra reúne la crema y nata del diseño parce. La primera tienda a la que ingrese se trata de ZUT, una marca bogotana especializada en cuero y pieles. La tienda te recibe con una amabilidad impresionante y un embriagante aroma a piel. Su catalogo oscila entre chaquetas, vestidos, faldas, abrigos, shorts y accesorios: todo realizado en un cuero de una calidad absoluta que te proporciona suavidad, color y acabados impolutos. Mi hit fue una chaqueta beige en acabado de cuero en pelo y un conjunto de top y falda en gamuza rosa que se encontraba en el aparador.
Después visité la joyería de Tina Botero. Colombia, así como otros múltiples países de América Latina posee un amplio y basto recurso de oro y otros minerales, así que las marcas locales se encargan de tomar la conexión con el oro e implementar un giro contemporáneo. Tina Botero realiza en oro y plata una mezcla de formas orgánicas que acompañan el cuerpo y recurre también a la inspiración étnica al colocar en las joyas piedad, hilos y tela tambíen.
Retomando la cuestión del oro, un imperdible es el Museo del Oro, ubicado en el centro de la ciudad. Ahí se emprende un viaje desde el pasado que nos ayuda al observar la importancia y el legado que conlleva este mineral en la sociedad colombiana.
Mercadillo de pulgas del MAMBO
En los exteriores del museo MAMBO, cada domingo se puede visitar un mercadillo de pulgas en el que artesanías, antigüedades y diseño emergente abarrotan los puestos con sus propuestas. El primer puesto que visite fue una mujer maravillosa que se llama Elena y se
dedica a realizar en chapa de oro réplicas de algunas piezas que se encuentran exhibidas en el Museo del Oro, cada diseño es detallado y preciso para evocar las siluetas precolombinas y también puedes encontrar algunos accesorios contemporáneos. Yo quedé maravillada con unos aretes de la silueta de Colombia. Los precios rondan de los 38,000 a los 72,000 pesos colombianos, traducido a moneda mexicana oscilan de 190 a 580 pesos mexicanos.
En el tianguis existe también una amplia selección de prendas de segunda mano finamente curadas, una selección de joyería vintage que evoca a las mujeres de Botero y un puesto maravilloso que se dedica de manera exclusiva a la venta de chamarras, tienen desde camperas de cuero hasta impermeables.
La Séptima
Así como el destino anterior, La Séptima, una de las principales avenidas de Bogotá, es abarrotada cada domingo con diversos comercios. Caminando por ella puedes tomar un canelas, pican fruta y comprar un par de zapatos, como fue mi caso.
Bogotá es un destino en el que piel y sus productos son abundantes, así que un puesto lleno de zapatos logró capturar toda mi intención. En este lugar es indispensable el regateo y que no noten tanto si eres extranjero, así que quiero agradecer a mi amiga Laura y su maravilloso acento rolo que me permitieron adquirir un par de zapatos de piel color vino estilo pin up.
En la mayoría de los puestos tienen una cosa de cada una así que es importante buscar, estar atento y pedirle a la Virgen de Monserrate que lo que te gustó esté en tu talla.
Colombia es sin duda un destino turístico que todos los amantes deben de visitar, desde sus casas de lujo, los diseñadores emergentes y sus tiendas de artesanías, cada esquina está repleta de color, herencia modernista Latinoamericana, sincretismos culturales y una rápida búsqueda hacia una identidad nacional. Sin duda alguna ansió volver a la juiciosa Colombia de jugo de mandarina, uñas rojas y aretes de oro.





